El primo de Maricarmen ofrece su piso de 58 metros tras el desahucio en Retiro
Vicente Losada acompañó a su prima durante el lanzamiento en Alcalde Sainz de Baranda y se ofreció a acogerla en Segovia, aunque la casa no reúne condiciones.

El desahucio de Maricarmen, la vecina de 87 años que vivió más de siete décadas en un piso de la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el distrito de Retiro, dejó una imagen que se ha repetido estos días: la de su primo Vicente Losada pendiente de ella, de sus medicinas y de las pocas pertenencias que pudieron sacar de la vivienda. Él fue quien se ofreció a acogerla cuando la familia se quedó sin alternativa, según ha contado a El Español y en entrevistas con TVE y El Intermedio.
De Segovia a Madrid para acompañarla
Vicente Losada tiene 70 años y viajó desde Segovia para estar junto a su prima durante el lanzamiento. Aquella mañana, mientras en la calle cientos de personas trataban de impedir la ejecución, él se ocupó de lo pequeño y lo urgente: recoger medicamentos, objetos personales y recuerdos en una mochila, y estar encima de que Maricarmen no tuviera la sensación de quedarse sola.
Insistió además en que no fuera la policía quien la sacara de casa. "Ella no es una delincuente", repitió, defendiendo que si tenía que abandonar la vivienda lo hiciera acompañada por servicios sanitarios. Finalmente salió del edificio en camilla y fue trasladada al Hospital Gregorio Marañón, donde continúa recuperándose.
Cinco personas en 58 metros cuadrados
La alternativa que ofreció la familia es tan inmediata como precaria. Vicente vive en Segovia con su mujer y otras dos personas en un piso de 58 metros cuadrados. Con la llegada de Maricarmen serían cinco convivientes en esa vivienda, que además no está adaptada: ella se desplaza en silla de ruedas y la casa tendría que reorganizarse por completo.
El matrimonio llegó a plantear cederle su propia cama y dormir en el sofá para que tuviera un espacio propio. "Ella dice que no tiene dónde ir, no tiene alternativa. La única alternativa por ahora somos nosotros", explicó. Días después, sin embargo, reconoció que la solución se complica: "Nuestra vivienda no reúne las condiciones mínimas".
La familia también ha trasladado su preocupación por el estado físico de la mujer. Según Vicente, lo que más inquieta es que había perdido las ganas de comer: "Está exhausta y agotada", resumía sobre el desgaste acumulado tras años de procedimientos.
"No es algo puntual, es algo estructural"
Para su primo, el caso no se agota en un portal concreto de Retiro. "Es un proceso muy largo, son siete años de lucha y hemos estado a su lado", relató, antes de extender la crítica al modelo: considera que viviendas destinadas a cubrir una necesidad básica han acabado en manos de fondos de inversión, y traslada ese reproche a otros servicios esenciales.
También quiso agradecer públicamente el acompañamiento del Sindicato de Inquilinas durante todos estos años. "El comportamiento es para hacer un monumento", dijo en TVE.
El caso ha tenido una fuerte repercusión en la ciudad. Tras la ejecución del lanzamiento, miles de personas protestaron en Chamberí y en los días previos se había montado una acampada vecinal en Sainz de Baranda. La defensa de la vecina ha señalado responsabilidades institucionales en una entrevista con su abogada.
Maricarmen deja atrás la casa a la que llegó siendo una niña y en la que vivió 71 años. Mientras se recupera en el hospital, la familia sigue sin una alternativa habitacional estable que consideren adecuada a su edad y a su movilidad reducida.
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Elaborado a partir de información publicada por El Español Madrid · Fuente primaria: documento original