Madrid destina 5,4 millones a reformar un edificio de la plaza de Luna
El proyecto de Presupuestos de 2027 incluye obras de cubiertas, fachadas e interior en el inmueble municipal de la plaza de Luna, en Malasaña, sin uso definido.

Los dos grandes edificios municipales de la plaza de Luna, en el barrio de Malasaña (distrito Centro), empiezan a salir del limbo administrativo en el que llevaban más de dos años. El Ayuntamiento de Madrid ha incluido en su proyecto de Presupuestos para 2027 una reforma integral de uno de ellos valorada en 5,4 millones de euros, según ha adelantado elDiario.es Madrid tras acceder al detalle de las cuentas presentadas este jueves.
Qué contempla la obra
El consistorio empezará por el inmueble oriental, el más próximo a la calle Concepción Arenal, con dirección en el número 1 de la plaza Santa María Soledad Torres Acosta. El desglose presupuestario reparte 2,23 millones para la intervención en cubiertas y fachadas y otros 3,19 millones para la rehabilitación interior del edificio.
El destino final de esos más de 10.000 metros cuadrados de superficie terciaria que suman ambos inmuebles sigue sin aclararse. El Gobierno de José Luis Martínez-Almeida no ha detallado qué servicios o actividades piensa alojar allí una vez terminadas las obras, lo que deja abierta la principal incógnita para el vecindario.
Cómo llegaron los edificios al patrimonio municipal
Las dos construcciones de los números 1 y 2 pasaron a manos del Ayuntamiento el 30 de julio de 2024, al extinguirse la concesión de aparcamiento más antigua de la capital, firmada en 1972. El parking de Luna-Tudescos y los edificios asociados fueron explotados durante 52 años por Sociedad Anónima de Aparcamientos Madrid (SAMA), vinculada a la familia Lleó Casanova, en unas condiciones económicas llamativamente ventajosas: el canon mensual al consistorio era de 383 euros.
Al terminar el contrato, la concesionaria tenía la obligación de devolver los inmuebles libres de ocupantes, algo que no cumplió. Cuatro negocios privados decidieron permanecer en sus locales pese a no tener ya ningún título que ampare su presencia ni pagar renta alguna.
Los negocios que siguen dentro
La mayor parte de esas actividades se concentran en el número 2. Allí continúa abierto un restaurante chino sobre el que pesa un procedimiento municipal de desahucio, y también funciona un comercio de papelería asiática. Un segundo restaurante llegó a abrir durante meses, aunque lleva tiempo cerrado con un cartel que apunta a una posible reapertura.
En el número 1, el edificio que ahora recibirá la inversión, solo queda un establecimiento en situación irregular: un supermercado asiático que hasta la fecha ha resistido al desalojo. El avance de la obra obligará, previsiblemente, a resolver antes esa situación.
Qué piden los vecinos
La Asociación Vecinal Maravillas, la principal entidad comunitaria de Malasaña, reclama que al menos una parte de la superficie se destine a dotaciones para el barrio. En la misma línea, Más Madrid ha pedido al Ayuntamiento un plan que convierta los edificios en equipamientos públicos, con propuestas concretas: un centro de salud, oficinas de atención a la ciudadanía y un vivero de empresas de economía social y solidaria.
La demanda no es menor en un distrito con escasez crónica de suelo dotacional y una presión turística y comercial creciente. En los últimos meses, el entorno de Sol y Gran Vía ha protagonizado varios episodios que han reavivado el debate sobre el equilibrio entre uso vecinal y actividad comercial en el centro de la ciudad.
El proyecto de Presupuestos todavía debe tramitarse y aprobarse en el Pleno, de modo que las cifras pueden variar. Pero la inclusión de la partida supone, por primera vez desde 2024, un calendario tangible para unos edificios que llevan dos años en punto muerto.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Madrid · Fuente primaria: documento original