Acampada vecinal en Sainz de Baranda contra el cuarto desahucio de Maricarmen
Cientos de personas pasaron la noche ante el portal de una vecina de 87 años en Retiro para frenar el cuarto intento de desalojo impulsado por una inmobiliaria.

El número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el distrito de Retiro, amaneció rodeado de sacos de dormir, esterillas y sillas plegables. Cientos de personas pasaron allí la noche para intentar frenar el cuarto intento de desahucio contra Maricarmen, una vecina de 87 años que lleva siete décadas en el mismo piso. Frente a la concentración se desplegaron desde primera hora varias unidades de antidisturbios, según relata elDiario.es Madrid, que siguió la jornada sobre el terreno.
Siete décadas en la misma casa
La inquilina, próxima a cumplir 88 años y con una discapacidad en torno al 50%, se enfrenta a un procedimiento impulsado por la inmobiliaria Urbagestión Desarrollo e Inversiones. El desalojo ya había sido suspendido en tres ocasiones anteriores —una en octubre y dos en junio— gracias a los recursos judiciales y a la presión vecinal organizada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid.
El origen del conflicto está en un contrato firmado por su padre en 1956. Al morir este, la titularidad pasó a su viuda, y tras el fallecimiento de la madre en 2005 Maricarmen se subrogó de nuevo, manteniendo las condiciones de renta antigua. La propiedad sostiene que la normativa actual no permite dos subrogaciones sucesivas. Sus defensores replican que la legislación franquista impedía a las mujeres firmar contratos de arrendamiento: si ambos progenitores hubieran figurado en el documento, la subrogación habría sido la primera y el contrato seguiría vigente.
Las ofertas de la propiedad han pasado por subir la renta de los 500 euros actuales a 1.650, un incremento superior al 300%. En junio, el juzgado número 90 de Madrid concedió una prórroga al estimar el recurso de la abogada Beatriz Duro, que alegaba el artículo 704 de la Ley de Enjuiciamiento Civil: si el inmueble es vivienda habitual, el plazo para el desalojo debe ser de un mes.
Una noche de música, poesía y consignas
Sobre un escenario improvisado junto al portal intervinieron figuras del mundo de la cultura. Ana Belén leyó el poema Desahucio, de Rafael Alberti, y definió el proceso como "cruel" y "miserable". También participaron Carlos Bardem, Juan Diego Botto —que leyó el artículo 47 de la Constitución para calificarlo de "ciencia ficción"—, Marwán, Ignatius Farray, Inés Hernand y la cantante La Mare, además del Coro Canción Protesta.
La propia protagonista respondió al cántico que pedía para ella el ático de la presidenta autonómica: "Yo no quiero el ático de Ayuso, para nada. La gente no quiere áticos, quiere pisos para poder vivir tranquilamente". Y agradeció el apoyo recibido: "He pasado aquí 71 años y no me quiero ir, pero hacen lo que sea por dinero".
La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Valeria Racu, advirtió del desenlace incierto: "Maricarmen se queda, Madrid se queda y todas nosotras con ella. Pero incluso si consiguen echarnos, no va a ser una derrota". Durante la noche se desplegó una lona en la fachada con el lema "Ayuso nos echa de Madrid".
Otros casos y una oferta económica
A la concentración acudieron Paquita y Alejandro, otras dos personas mayores afectadas por procedimientos similares. El de Alejandro, promovido por el Ayuntamiento de Madrid, fue paralizado por la Justicia.
Poco antes del inicio de la acampada se conoció que una donante anónima se ofrecía a costear la subida del alquiler: la inquilina seguiría abonando 500 euros y la benefactora los 2.150 restantes. Desde el Sindicato desconfían de que la propiedad acepte. El caso ha llegado incluso a la ONU, que reclamó suspender el procedimiento o facilitar una alternativa habitacional. Finalmente, el desalojo acabó ejecutándose horas después.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Madrid · Fuente primaria: documento original