El Imidra reúne en Arganda 34 variedades de calabaza para probarlas en la región
El instituto agrario de la Comunidad de Madrid ensaya en la finca La Isla con calabazas de cuatro especies y ya ha cosechado unos 4.000 kilos.

El Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (Imidra) ha reunido en Arganda del Rey la primera colección de calabazas de la región: 34 variedades de cuatro especies distintas plantadas en el mismo terreno para comprobar cuáles aguantan mejor el clima y los suelos madrileños. La información la adelanta 20minutos.
Gigantes, enanas y de cacahuete en la finca La Isla
El ensayo se desarrolla en la finca de titularidad regional La Isla, en término municipal de Arganda del Rey. Allí conviven calabazas gigantes, enanas, alargadas, de cacahuete, amarillas o rayadas, en una estampa que llama la atención por el contraste de tamaños, formas y colores de un mismo fruto.
Según explican desde la Consejería de Medio Ambiente, de la que depende el instituto, el ensayo mezcla variedades tradicionales madrileñas —entre ellas las de Villaconejos y Aranjuez— con otras llegadas de distintas regiones españolas, como la calabaza cacahuete o la de asar. También hay variedades comerciales, tanto para consumo como de uso ornamental.
La idea es sencilla: si todas crecen en la misma parcela, con el mismo riego, el mismo suelo y la misma meteorología, las diferencias que aparezcan se deben a la variedad y no al terreno. "La diversidad permitirá comparar su comportamiento en un mismo terreno y bajo las mismas condiciones", señalan desde el departamento autonómico.
4.000 kilos y un ejemplar de 76,5 kilos
La primera cosecha ronda los 4.000 kilos. Entre las piezas recolectadas destacan dos ejemplares especialmente llamativos: uno alcanzó los 76,5 kilos y otro se quedó en 48,5. Pero el peso récord es lo anecdótico del trabajo.
Los técnicos del Imidra están anotando datos de productividad de cada planta para calcular el rendimiento de cada variedad. Con esos valores comparados se decidirá qué calabazas tienen recorrido real como cultivo. "El dato más interesante es descubrir cuál de todas las variedades cultivadas puede encontrar su sitio en los campos, los mercados y las cocinas de Madrid y aún está por cosechar", apuntan desde la consejería que dirige Carlos Novillo.
Un cultivo todavía minoritario en Madrid
La calabaza, fruto originario de América, tiene hoy una producción reducida en la Comunidad de Madrid. Se concentra sobre todo en los regadíos de las vegas de los ríos Jarama, Henares y Tajo, precisamente las zonas donde se mantiene la huerta tradicional de la región: el corredor del Henares, las vegas del sureste y el entorno de Aranjuez.
El objetivo del ensayo es valorar si alguna de estas variedades puede incorporarse a las rotaciones de la huerta madrileña. Diversificar cultivos no es un capricho académico: permite a los agricultores repartir riesgos frente a plagas y campañas malas, aprovechar huecos del calendario agrícola y abrir mercado a productos que ahora llegan de fuera.
Qué es el Imidra y por qué importa
El Imidra es el organismo de investigación agraria de la Comunidad de Madrid, adscrito a la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior. Trabaja en fincas experimentales repartidas por la región, donde ensaya variedades, técnicas de cultivo y conservación de semillas tradicionales. Sus resultados se trasladan después al sector agrario madrileño, formado en su mayoría por explotaciones pequeñas y medianas de los municipios del sur y del este.
De momento no hay fecha para que estas calabazas lleguen a los puestos de mercado. El ensayo está en fase de recogida de datos y el propio instituto admite que lo relevante —qué variedad funciona de verdad aquí— está todavía por determinar.
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Elaborado a partir de información publicada por 20 Minutos Madrid · Fuente primaria: documento original