La acampada de Sol celebra su segunda asamblea y amplía el debate más allá de la vivienda
Cientos de personas se dividieron en grupos de 20 en la calle Alcalá para fijar objetivos, con caceroladas y los decretos de vivienda en el horizonte.

La acampada por la vivienda instalada en la Puerta del Sol celebró el miércoles su segunda gran asamblea, tan concurrida como la del día anterior pero con un orden del día mucho más amplio: de los desalojos pendientes a la precariedad de las trabajadoras del hogar y los problemas de los migrantes para empadronarse. Según el relato de elDiario.es Madrid, la pregunta que atravesó toda la tarde fue cómo "democratizar" un movimiento que ha crecido muy rápido.
Una asamblea difícil de localizar
El punto de encuentro no estaba claro. La cita inicial era a las 19.30 cerca de la estatua donde se reunió la asamblea del martes, pero allí tomó el micrófono una plataforma de trabajadoras sociales madrileñas que poco después avisó de que la charla se trasladaba a la calle Alcalá, algo más arriba. Hasta allí fueron llegando asistentes y curiosos, que se sentaron en círculo.
Los portavoces, que aseguraron no pertenecer a ninguna organización concreta, explicaron que venían a trasladar las conclusiones de una reunión previa entre los colectivos que confluyen en la acampada y a recoger sugerencias para la estrategia de los días siguientes. Pidieron no hacer fotos ni vídeos, porque muchos de los participantes son perfiles anónimos, y a los periodistas acreditados se les solicitó que se retirasen para "no transmitir antes de tiempo" lo que se debatiera.
Cinco puntos y grupos de veinte
El debate se organizó en torno a cinco puntos, no todos ligados a la vivienda: una posible huelga general, la posición ante los decretos que el Congreso debía votar el viernes, el apoyo frente a desalojos inminentes —entre ellos el de La Casika, centro social okupado de Móstoles que podía vaciarse el 6 de octubre— y la situación en Ceuta, con críticas a medidas que, según los asistentes, limitan derechos de los migrantes.
Para intentar que todas las voces contaran, los cientos de asistentes se repartieron en grupos de 20 personas. Cada uno eligió un portavoz, debatió media hora y luego expuso sus conclusiones en común. Casi a las nueve de la noche, junto a la estatua del Oso y el Madroño, el Sindicato de Inquilinas de Madrid cerró la jornada con un acto político en el que se escucharon consignas contra el alcalde José Luis Martínez-Almeida y la presidenta regional Isabel Díaz Ayuso. "Organizarse es la única salida, no podemos olvidarlos", resumió una trabajadora del hogar.
Más de 1.200 tiendas y caceroladas
La protesta arrancó el 26 de septiembre, cuando una gran marcha por la vivienda terminó en acampada en el centro de la capital. El detonante fue el desahucio de una vecina de 87 años en el distrito de Retiro, que ha movilizado también a cientos de jóvenes que se han sumado al campamento. Hay acampadas en Barcelona, Palma, Santander, Las Palmas o Sevilla, pero la de Sol es la mayor, con más de 1.200 tiendas contabilizadas.
Antes de la asamblea se convocaron caceroladas diarias a partir de las 20.00 frente a los ayuntamientos, para presionar a favor de los dos decretos de vivienda impulsados por PSOE y Sumar: uno que blinda medidas antidesahucios hasta finales de 2030 y otro que permite la prórroga automática de los alquileres. La Confederación de Sindicatos de Inquilinas se mostró partidaria de convalidar ambos, aunque criticó el "troceo" en dos textos. En la acampada hubo reproches por la letra pequeña, en especial por las deducciones fiscales a los propietarios.
Los colectivos reconocieron en un comunicado que una norma de urgencia no revierte "décadas de políticas" que han convertido la vivienda en un negocio, pero vieron una "oportunidad histórica". El siguiente paso quedó fijado para el sábado, con el resultado de la votación ya conocido. Mientras, el Ayuntamiento estudia vías legales para levantar el campamento.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Madrid · Fuente primaria: documento original