Okuda y el arco chino de Usera: 490.000 euros y tres años de trabajo
El artista que firma el nuevo paifang de la Plaza del Hidrógeno tiene su estudio en el distrito y reivindica Usera como el barrio más diverso de Madrid.

Desde el pasado 1 de octubre hay una nueva puerta en el sur de la capital. Un arco chino tradicional, un paifang, preside la Plaza del Hidrógeno de Usera y marca de forma simbólica la entrada al barrio con mayor presencia de comunidad china de Madrid. Lo firma Óscar San Miguel, Okuda, un artista cántabro afincado en la ciudad desde 1999 que tiene precisamente en este distrito su estudio.
Dos dragones y un oso
La pieza se titula Two Cultures in Love y mide 11 metros de altura por 12 de anchura en sus cotas máximas, con un paso interior de ocho metros. En su superficie conviven dos dragones, símbolo de la cultura china, y un oso que remite al escudo de Madrid, todo ello resuelto con el lenguaje de formas geométricas y colores saturados que identifica al autor desde hace tres décadas.
La intervención contó con un presupuesto de 490.000 euros financiado por la Junta Municipal de Usera: 210.000 destinados a la obra civil y 280.000 a la parte artística, según detalló el Ayuntamiento de Madrid. Okuda calcula que el proyecto le ha ocupado más de tres años entre gestión, producción y creación, y subraya que se trabajó con vecinos y asociaciones del barrio. En el desarrollo del concepto y de las caligrafías tradicionales que aparecen en el arco colaboró el maestro Ren Sha.
Un estudio de 1.000 metros en el distrito
El artista vive en Embajadores, en el distrito Centro, pero montó su taller en Usera buscando un espacio grande al que pudiera llegar andando. Lo que antes era un aparcamiento se derribó y se reconstruyó como una nave de paredes blancas de unos 1.000 metros cuadrados, donde trabaja un equipo de alrededor de 20 personas y que funciona además como espacio compartido con músicos, una galería y su fundación. "El barrio más diverso de todo Madrid", resume él mismo sobre el entorno, en declaraciones recogidas por El Español.
Okuda empezó pintando naves y vías abandonadas en Santander siendo adolescente y llegó a Madrid con 17 años para estudiar Bellas Artes en la Complutense. Su primer festival internacional fue en Alemania en 2002. Desde entonces acumula más de 300 grandes proyectos en 100 ciudades y obra en más de 60 países, incluidos encargos tan singulares como la intervención en una iglesia desacralizada de Llanera, en Asturias.
"Voy a dormir en Sol"
El artista mantiene además un pie en la calle. Anunció que pasaría la noche en la acampada por la vivienda instalada en la Puerta del Sol, en apoyo de quienes no pueden acceder a un piso. "Me siento más representado con los chavales que no tienen cómo pillarse una casa", explicó, recordando que al llegar a Madrid compartió vivienda con cinco personas. Su resumen es una frase: que el privilegio no te haga olvidar de dónde vienes. La acampada por la vivienda en Sol lleva días concentrando a cientos de jóvenes en el centro de la capital.
Arte público y mecenas
Sobre el peso de instituciones y marcas en su carrera, el autor las compara con los mecenas antiguos: compañeros de viaje que permiten levantar piezas de gran escala sin renunciar, dice, al mensaje propio. Defiende el arte en la calle como forma de democratizarlo: "No necesitas nada para entenderlo, solo sentirlo".
Entre sus próximos planes figura una "escultura gigante habitable", un intento de llevar su geometría al terreno de la arquitectura. Mientras tanto, el arco de la Plaza del Hidrógeno queda como la pieza más visible de su trabajo en el distrito donde tiene el taller.
- Usera
- Okuda
- arte urbano
- Ayuntamiento de Madrid
- paifang
- cultura
Elaborado a partir de información publicada por El Español Madrid · Fuente primaria: documento original