Manoteras estrena el primer piso público de autonomía para personas con discapacidad intelectual
Cuatro inquilinos con discapacidad intelectual viven desde mayo en un piso de Manoteras, en Hortaleza, el primer recurso de este tipo de gestión pública en la Comunidad de Madrid.

Un piso de Manoteras, en el distrito de Hortaleza, se ha convertido en la primera vivienda de autonomía de gestión pública de la Comunidad de Madrid destinada a personas con discapacidad intelectual que quieren dar el paso a una vida independiente. Desde el pasado mes de mayo lo habitan cuatro inquilinos —Silvia, Miguel, Emilio y Aitana—, que se organizan solos y pasan las noches sin acompañamiento profesional.
Ocho plazas y 274 metros cuadrados
El inmueble dispone de ocho plazas, aunque por ahora solo están ocupadas la mitad. Cuenta con 274 metros cuadrados distribuidos en habitaciones individuales y dobles, cocina, salón y una terraza con vistas a la ciudad. Su puesta en marcha se ha financiado con más de 650.000 euros procedentes de fondos europeos, según los datos facilitados por el Gobierno regional y recogidos por Noticias para Municipios.
La convivencia se sostiene sobre una organización muy concreta: en la cocina hay un tablón donde se reparten las tareas del día, desde cambiar las sábanas hasta limpiar los baños o hacer la compra. Junto a él tienen anotados los teléfonos de emergencias, del servicio de mantenimiento del ascensor y de la policía, precisamente porque durante la noche no hay personal en la vivienda.
Dos educadores, pero las decisiones son suyas
El acompañamiento profesional se concentra en los turnos de mañana y tarde, con dos educadores que ayudan en la organización del día a día y en la resolución de los conflictos propios de cualquier piso compartido. La filosofía del recurso, sin embargo, es que sean los propios residentes quienes tomen las decisiones sobre su vida.
Faustino Arroyo, uno de los educadores del piso, resumía el enfoque explicando que trabajan con «tareas tan sencillas como ir a la compra u organizar sus horarios» para reforzar la autonomía de los inquilinos. No es un centro residencial al uso, sino un paso intermedio hacia la vida independiente.
Todos con empleo
Los cuatro residentes trabajan. Han accedido a su puesto a través del Proyecto de Empleabilidad de la Agencia Madrileña de Atención Social: Aitana está empleada en una pizzería de Arturo Soria, mientras que Miguel y Emilio lo hacen en negocios de limpieza y hostelería. El empleo es una de las claves del modelo, porque permite que el proyecto de vida en el piso no dependa exclusivamente del apoyo institucional.
142 plazas más en cuatro años
La experiencia de Manoteras es el primer eslabón de un plan más amplio. La Comunidad de Madrid ha aprobado una inversión de 59,7 millones de euros para ampliar la atención en viviendas comunitarias dirigidas a personas con discapacidad intelectual, con 142 nuevas plazas que elevarían el total hasta las 500 en los próximos cuatro años.
La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, visitó el piso este martes y adelantó que el Ejecutivo regional seguirá «ampliando» este tipo de recursos. La apuesta encaja con la tendencia de los servicios sociales a sustituir progresivamente los grandes centros por fórmulas residenciales más pequeñas, integradas en barrios corrientes y con apoyos ajustados a cada persona.
Para el vecindario de Hortaleza, el piso no se distingue de cualquier otro de la escalera. Y ahí está, en buena medida, el objetivo: que vivir de forma independiente con discapacidad intelectual deje de ser una excepción. La red de recursos residenciales de la Comunidad ha estado en el foco en las últimas semanas por otros motivos, como las quejas por ratas en una residencia de Las Rozas, lo que da idea del volumen y la variedad de plazas que gestiona el Gobierno regional.
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Elaborado a partir de información publicada por Noticias para Municipios · Fuente primaria: documento original