El Ayuntamiento renombra el palacio de El Capricho y borra a los Duques de Osuna
La Junta de Gobierno aprobó pasar del Palacio Duques de Osuna El Capricho al Palacio del Capricho, antes de su apertura al público este otoño.

El palacio que corona uno de los jardines históricos de la ciudad estrena nombre oficial. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid aprobó cambiar la denominación Palacio Duques de Osuna El Capricho por la de Palacio del Capricho, un cambio que también se ha trasladado al callejero municipal. Lo adelantó elDiario.es Madrid a partir de información difundida por Europa Press.
El acuerdo, a propuesta del área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte, se adoptó en la reunión del 17 de septiembre. Con esa nueva denominación el edificio entrará en el Sistema de Museos Municipales de Madrid, coincidiendo con su apertura al público, prevista para este otoño.
Por qué se recorta el nombre
Fuentes municipales justifican la decisión por la inminente apertura del inmueble y porque, sencillamente, es así como los madrileños llaman al conjunto: El Capricho, tanto al jardín como al palacio. La parte nobiliaria del nombre, la referencia a los Duques de Osuna, desaparece de la denominación oficial.
La vinculación con esa casa nobiliaria terminó, de hecho, hace más de medio siglo: el espacio es propiedad municipal desde 1973, cuando la duquesa de Osuna vendió la finca. Tras el fallecimiento este verano, a los 76 años, de Ángela María de Solís-Beaumont y Téllez-Girón, el título lo ostenta ahora Ángela María de Ulloa y Solís-Beaumont.
Un refugio ilustrado del siglo XVIII
El conjunto, situado en el número 2 de la calle de la Rambla, en la Alameda de Osuna, fue concebido por la IX duquesa de Osuna, María Josefa Pimentel Téllez-Girón, una de las grandes mecenas culturales de la España de los siglos XVIII y XIX. Inspirada por la Ilustración, ideó un jardín romántico con influencias francesas e inglesas que incluía un laberinto, un casino de baile y un embarcadero.
El palacio fue el centro de una intensa vida cultural, con tertulias, conciertos y representaciones teatrales. El edificio tiene tres plantas y un sótano, y su distribución refleja el modo de vida de la nobleza ilustrada. En su diseño participaron arquitectos como Mateo Guill o Antonio López Aguado, y lo decoraron artistas como Juan Adán o José Pagniucci con referencias clásicas. Francisco de Goya, amigo cercano de la duquesa, realizó para el palacio cuadros y grabados, entre ellos la serie Asuntos de brujas, que adornaba la biblioteca.
Qué se podrá ver cuando abra
El futuro espacio museístico reunirá explicaciones, objetos y documentación sobre la historia de la quinta y sobre sus propietarios, moradores y promotores, además de las corrientes artísticas y de pensamiento que rodearon su creación y desarrollo.
La intervención municipal ha servido para recuperar los valores arquitectónicos y decorativos del edificio, adaptar sus instalaciones a los estándares actuales de accesibilidad y conservación y dotarlo de un proyecto museográfico que ayude a entender su historia y el peso cultural de quienes lo habitaron.
La apertura del palacio se suma a los movimientos que están reordenando el mapa museístico madrileño, como la cesión de un edificio para ampliar el Thyssen. Para los vecinos del entorno, el cambio más tangible llegará cuando se pueda entrar: hasta ahora, la visita al conjunto se limitaba a los jardines, abiertos solo determinados días de la semana.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Madrid · Fuente primaria: documento original