La "guerra del pan": la protesta vecinal que sacudió Madrid hace 50 años
Medio siglo después, el movimiento vecinal recuerda la movilización contra el fraude en el peso de la barra que llevó a más de 100.000 personas a la calle.

Hace medio siglo, el precio y el peso de una barra de pan pusieron en la calle a más de 100.000 personas en Madrid. Fue la llamada "guerra del pan", un conflicto que enfrentó a las asociaciones vecinales de la periferia con el entramado que controlaba la fabricación, el precio y la inspección del pan en la capital. Lo recuerda elDiario.es Madrid a partir de testimonios recogidos por Europa Press.
Barras de 500 gramos que pesaban 300
El fraude era sencillo y masivo: se vendía pan con menos peso del obligatorio, pero cobrado al precio de tasa completo. En Orcasitas, la asociación vecinal hizo su propio estudio en trece panaderías del barrio y concluyó que ninguna despachaba el peso reglamentario.
"Pesamos ambos panes: las barras de 500 gramos, que pesaban en la práctica entre 300 y 400 gramos, mientras que las llamadas 'pistolas', que legalmente debían estar en los 270 gramos, registraban en la báscula unos 220 gramos", relata Félix López-Rey, entonces presidente de la asociación vecinal y después concejal del Ayuntamiento de Madrid.
Con esas cifras, el colectivo calculó pérdidas de 474.000 pesetas al mes solo en Orcasitas y proyectó un fraude superior a 1.700 millones de pesetas anuales en el conjunto de la capital. La prensa de la época llevaba años dando cifras: el diario Informaciones situó el desfase en un 17,3% en febrero de 1972 y en mil millones de pesetas al año en julio de ese mismo año; la revista Ciudadano midió en marzo de 1975 un fraude del 29,2% en el gramaje.
El empresario que vendía el pan más barato
Uno de los protagonistas fue el empresario harinero Emilio Alonso Munárriz, presidente de la firma Pancasa, que cifró el perjuicio a los consumidores madrileños en 5.550 millones de pesetas en cuatro años —unos 512 millones de euros actuales una vez descontado el efecto de la inflación— y denunció "un robo diario e indiscriminado en los bolsillos de las familias de los barrios más humildes de Madrid".
Munárriz intentó demostrar que se podía vender pan de peso exacto más barato: ofrecía el kilo a 28 pesetas frente a las 40 autorizadas por el gremio oficial, y varias asociaciones vecinales lo distribuían en sus propias sedes. La respuesta institucional fue el precinto. El diario Madrid contó bajo el título "Requisado el pan barato" cómo inspectores de Abastos y agentes de la Policía Municipal se llevaron 500 kilos de pan de un local vecinal de Orcasitas alegando falta de licencia. El pulso terminó en 1976 con la detención del empresario.
Un cargo, todos los sombreros
El movimiento vecinal apuntaba a una razón para tanta impunidad: la concentración de cargos en una sola persona, el segundo teniente de alcalde de Madrid, Constantino Pérez Pillado. Era a la vez presidente de la Comisión de Abastos del Ayuntamiento, presidente del Grupo Nacional de Panadería, procurador en Cortes por el Sindicato Nacional de Cereales y directivo de empresas panificadoras. Quien fijaba precios, supervisaba calidad y ordenaba las inspecciones representaba también a los empresarios del sector.
El escándalo creció cuando el semanario Doblón rescató en mayo de 1975 una información de ABC de 1948: Pérez Pillado ya había sido sancionado entonces con un millón de pesetas y el cierre definitivo de su panadería de la calle Eloy Gonzalo por tráfico ilícito de harinas. En los barrios corrió la broma de que habían "pillado a Pillado con las manos en la masa".
Moratalaz, 14 de septiembre de 1976
La protesta culminó el 14 de septiembre de 1976 con una manifestación que recorrió Moratalaz, desde la plaza del Corregidor Cabeza de Vaca hasta el camino de Vinateros, con vecinos que llevaban barras de pan en la mano y coreaban "Pan, trabajo y libertad". La comisión organizadora, formada por diez representantes de asociaciones y entidades ciudadanas, cifró la asistencia en más de cien mil personas, según recogió el entonces recién nacido El País.
Además del abaratamiento del pan, la convocatoria exigía medidas contra la carestía de la vida y la legalización inmediata de las asociaciones vecinales y de su federación provincial, todavía en trámite. "Para muchos ciudadanos la guerra del pan fue como un rito de iniciación a la democracia, una toma de conciencia sobre las posibilidades que tenía el pueblo si se unía en una lucha", resume López-Rey cincuenta años después.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Madrid · Fuente primaria: documento original