Predicadores en Carabanchel: el distrito que vive su propio 'boom' evangélico
Altavoces a la salida del metro de Oporto y convenciones en Vistalegre: el culto evangélico crece en el distrito más poblado de Madrid.

A la salida del metro de Oporto, entre un quiosco y la terraza de un bar, un hombre con micrófono y altavoz repite que Dios ama a quien pase por allí. La escena se repite desde hace años en Carabanchel, el distrito más poblado de la capital, donde la predicación evangélica en plena calle se ha convertido en un elemento más del paisaje urbano, según ha contado elDiario.es Madrid en un reportaje sobre el fenómeno.
Oporto, Valle del Oro y un distrito en transformación
El foco está en el cruce conocido como Valle del Oro, junto a la plaza de Oporto y a un paso de la avenida del General Ricardos. Es una zona de mucho tránsito y, precisamente por eso, la preferida de quienes salen a predicar, normalmente a última hora de la tarde. Vecinos de la zona consultados por el medio sitúan la hora punta entre las siete y las ocho.
Uno de ellos, que vive allí desde hace más de una década, reconoce que la primera vez le chocó: no esperaba encontrarse algo así en su barrio. Con el tiempo lo ha normalizado, aunque mantiene una objeción: "Lo más polémico es que hay una cierta intromisión en el espacio público". También apunta que el uso de megáfonos parece haber bajado respecto a los primeros años tras la pandemia.
El entorno vive además un momento de obras y de plan integral impulsado desde la Junta Municipal, con la idea de vender el barrio como un polo de arte, música en directo y vida bohemia, una especie de Montmartre madrileño. En ese escenario conviven las reformas urbanas, los bares de toda la vida y los altavoces con mensajes religiosos.
Vistalegre, escenario de convenciones internacionales
El pasado fin de semana, el Palacio de Vistalegre acogió una convención internacional vinculada a la Iglesia Pentecostal Unida en Europa (IPUE), rama europea de la iglesia homónima colombiana. Cientos de jóvenes trajeados y asistentes adultos llenaron el entorno del recinto, uno de los espacios más versátiles del distrito, donde han pasado desde conciertos de k-pop hasta mítines políticos.
El empleado de un supermercado próximo al acceso sur describía la estampa de aquellos días: "muchísimos chicos en traje" entrando a comprar comida entre conversaciones. Uno de los asistentes resumía su vínculo con la comunidad religiosa como un "refugio" frente al aislamiento, y mencionaba una congregación con sede en la calle del Cidro, también en Carabanchel.
El reportaje detalla que el dossier del congreso incluía, ya en sus primeras páginas, una oferta de alojamiento de una empresa privada de aparthoteles situada en Vicálvaro, a bastante distancia en transporte público del recinto, con precios estimados de entre 164 y 180 euros por dos noches. A lo largo de once páginas aparecían además promociones de plataformas de alquiler turístico y hoteles de distintas categorías.
Redes de apoyo y dimensión ideológica
La expansión del culto evangélico en el distrito no se entiende sin el crecimiento de la población latinoamericana, sobre todo de Colombia y Perú, según datos municipales citados en el reportaje. Para muchos recién llegados, estas comunidades funcionan como red de apoyo: amistades, acompañamiento, ayuda en momentos difíciles y contactos útiles en una ciudad nueva y lejos de la familia.
El evangelismo, corriente protestante que no reconoce la autoridad del Papa, es minoritario en España pero de los que más lugares de culto concentra: un catálogo de 2023 elaborado con datos del Registro de Entidades Religiosas y el Observatorio del Pluralismo Religioso contabilizaba 4.322 espacios y 3.524 entidades en el país. Su rama pentecostal destaca por el peso de la música y de la experiencia personal en los servicios.
Hay también una lectura política. Determinados movimientos pentecostales sostienen posiciones muy conservadoras sobre el aborto, los roles de género o el modelo de familia, y algunos de sus líderes han estrechado públicamente lazos con representantes del PP y de la derecha. Para otros vecinos, en cambio, todo se reduce a una cuestión más prosaica: el ruido añadido en una ciudad que ya va sobrada de él.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Madrid · Fuente primaria: documento original